Había una vez tres osos que vivían en una casita en el bosque. Había un Papá Oso, grandote y con una voz ronca; una Mamá Osa, de tamaño mediano y voz suave; y un Bebé Oso, pequeñito y con una voz chillona. Una mañana prepararon una rica sopa de avena para desayunar, pero como estaba muy caliente para comerla, decidieron ir a dar un paseo por el bosque mientras se enfriaba.