Hace mucho tiempo, vivía un molinero que era pobre en caudales pero rico en jactancia. Tenía una hija de una belleza extraordinaria y un ingenio agudo, y en un rapto de vanidad, el hombre le dijo al Rey: —"Majestad, mi hija es tan habilidosa que es capaz de hilar la paja y convertirla en oro puro".